Ciberpapá
En abril del año pasado, mi hija, a sus siete añitos, había sufrido un esguince y estaba bastante fastidiada, porque durante 15 días tuvo que utilizar muletas y, obviamente, no podía jugar como habitualmente, ni estar todo el tiempo que quisiera en la calle. Más que el dolor que le produjo el esguince (que, aún a día de hoy, para ella es “el dolor” por excelencia), lo que le abrumaba era el aburrimiento que se le venía encima.
Así que yo tuve que agudizar el ingenio y comenzar a inventarme formas de aliviar su situación. Y una de las cosas que se me ocurrió fue abirle un blog. Le dije: “¿qué te parece si abrimos una página en Internet en la que tú puedas escribir lo que te va pasando, y en la que puedas poner fotos para que las vean los abuelos y los primos?”. Genial. Le encantó la idea. Así que manos a la obra.
En un plisplás configuramos una página en Blogspot. Mi hija ya era una blogger.
La verdad es que la experiencia ha sido de lo más positiva. Para un niño (también para un adulto, pero este es otro tema) tener un blog les fuerza a ser creativos, a manejar la escritura, a entender el funcionamiento de un navegador de Internet, a responsabilizarse de lo que escriben, a interactuar con otras personas (los comentarios del blog), etcétera, etcétera. Claro que también hay peligros.
Recientemente Santiago, de La Despensa, me advertía del mensaje de un supuesto niño de 11 años que resulta que no era tal. Un cabrón como otro cualquiera. Realmente no pasaba nada, porque mi hija maneja su correo electrónico de forma supervisada, y no permitimos que se escriba con gente desconocida. De todas formas, los comentarios en su blog ahora están moderados y es de suponer que no se cuele ninguno de ese tipo.
Los peligros de internet
Pero incluso esto tiene su lectura positiva. Obviamente, para conducirse en Internet, como en la vida misma, hay que seguir algunas normas de elemental prudencia. Pero es mejor que un niño aprenda a utilizarlo, a descubrir qué se puede y qué no se puede hacer, que aprenda dónde está el peligro, a que desconozca totalmente el medio en el que se mueve, a que se le aterrorice con mensajes como que Internet es un nido de terroristas, timadores, pedófilos y demás calaña.
En la vida cotidiana no podemos pretender salvaguardar a nuestros hijos del peligro aislándolos. No les prohibimos bajar a la calle, sino que les enseñamos a respetar los semáforos. No les impedimos relacionarse con la gente, sino que le enseñamos unas reglas (“no hables con desconocidos”). Pues en Internet, igual. Si les impedimos el acceso, tan sólo los estaremos dejando sin defensas. Lo que hay que hacer es justo lo contrario, estar con ellos, guiarles, ayudarles, enseñarles a manejarse por sí mismos. Esa es nuestra difícil tarea. La de los ciberpapás.






Completamente de acuerdo con ese planteamiento, m4rt1n.
Adolfo: también yo comparto tu planteamiento de que la dicotomía entre lo real y lo virtual es falsa (Desde la atalaya de lo real); de hecho, es lo que me lleva a pensar que hay que aplicar las mismas reglas en Internet que en la vida cotidiana.
Me parece un experimento muy interesante, y comparto tu opinión de que puede ser muy positivo para el niño. El problema es que nuestra sociedad todavía no digiere bien los fenómenos que vienen de internet y sólo salen noticias negativas en las que parece que no se protege a los menores, como si los niños, o los padres de los niños, fuéramos culpables de lo que una mente perversa pueda hacer con esas imágenes.
En la guardería de mi hijo quieren montar un cd-rom con fotos y vídeos que han tomado durante el curso, para dárnoslo cuando acaben y poder ver (¡ese gran misterio!) lo que hacen en clase. Pero algunos padres se oponen a que se tomen fotos de sus hijos (aunque el cd-rom sea sólo para nosotros). Aunque es un derecho que tienen, me parece algo paranoide.
Es un debate en el que todavía no tengo una opinión clara, en el ámbito de los blogs creo que se mezclan fácilmente lo público y lo privado.
Ciberpapá
La lectura de este post en m4rt1n me plantea un interesante debate sobre la protección de los menores en la red. Es frecuente ver fotos de bebés y niños en blogs, álbumes y demás, colgadas por sus papás para disfrute de familia y conocidos. Sin e…