Archivo de Noviembre de 2006
Caleidoscopio
Bueno, ya contaré todo lo que tengo atrasado, pero hoy se impone -sin que sirva de precedente- la actualidad: mañana 30 de noviembre, a las 19.00 horas, se estrena una obra de Gustavo, Caleidoscopio, en la sala teatral del Museo de América. Representada, cómo no, por Janagah Teatro, Caleidoscopio, que fue obra finalista del “Premio para textos teatrales Madrid Sur”, será el broche final de la muestra que durante todo el mes de noviembre se ha exhibido en la institución del Ministerio de Cultura.
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Sacudiendo la pereza
Estaba yo un poco vago, entre la gripe y el exceso de trabajo, pero el comentario de Angie y Lyndon me ha sacudido la pereza. Tengo un montón de cosas atrasadas que contar: el Evento Blog de Sevilla (aunque no os lo creáis, aún no está todo contado: queda mi versión), la presentación del libro de José Antonio Francés (no me he olvidado, Gustavo, no), el próximo acto de Carmina, del cuadro que le he comprado (y aún no pagado) a Xopi, de mi próximo viaje a Marruecos… En fin, poco a poco.
La resaca y el paraíso
Tras la aventura que supuso el ascenso al mirador de Ko Phi Phi Don (atravesando una jungla escarpada a oscuras, rodeados de pitones) y la posterior juerga que nos corrimos con abundante Singha fluyendo por doquier, vino la resaca mañanera, la accidentada mudanza de bungalow hasta la playa contigua (son muchas cosas para contar, ya las iré desgranando) y, finalmente, el descanso del guerrero: la excursión en “long tail” (una canoa motorizada) hasta la vecina y deshabitada isla de Ko Phi Phi Leh, donde hicimos snorkel en la maravillosa bahía de Pileh (no hay playa: ahí sólo se puede deambular con la escafandra hasta hartarte de ver coloridos peces tropicales) y, posteriormente, pasamos un buen rato en el verdadero paraíso: la Bahía Maya (en la foto).
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Singha
El mundo, como todos saben, tiene dos partes bien diferentes: Sevilla y Cái. O Mahou y Cruzcampo, aunque si tengo que decir la verdad, la única cerveza española que me encontré en Tailandia fue San Miguel. Pero ni probarla. En Tailandia yo fui fiel a Singha (“el león”, en sánscrito), la cerveza pata negra, la de toda la vida de allí, aunque, como todo el mundo sabe, ha sido desplazada desde hace algún tiempo por la Chang (“elefante”, en thai).
Singha estuvo conmigo desde el principio, cuando me ayudó a soportar el jet-lag, cuando me hizo menos penoso aclimatarme a la temperatura y la humedad de Bangkok, pero también me sirvió de justa recompensa cuando ya había conseguido integrarme en el paisaje, siempre a la vuelta, cuando recorría las cadenas montañosas que rodean a Chiang Mai, o era el alivio que me esperaba tras subir por la jungla plagada de pitones hasta el mirador de Ko Phi Phi…
Lo único que nunca consiguió fue apagar el incendio que cada día despertaba en mi paladar la -por otra parte deliciosa- tremendamente especiada comida thai.
De vuelta otra vez…
…pero tranquilamente podía haberme quedado en Tailandia. Creo que aún conservo la sonrisa pegada en el rostro (sí, incluso la amabilidad se contagia), pero hoy no estoy para nada, para nadie. Aún suena en mis oídos el eco apagado de los motores de las Long Tail (las canoas motorizadas locales), aún conservo el paladar especiado de sus platos, aún sueño -despierto- que sigo allí.
Ni siquiera es día hoy para contar nada. Todo se andará.
De obreros y patrones
Un propietario, un colono, un fabricante o un comerciante, aun cuando no empleen un solo trabajador, pueden generalmente vivir un año o dos, disponiendo del capital previamente adquirido. La mayor parte de los trabajadores no podrán subsistir una semana, pocos resistirán un mes, y apenas habrá uno que soporte un año sin empleo. A largo plazo, tanto el trabajador como el patrono se necesitan mutuamente; pero con distinta urgencia.
Rara vez se oye hablar, al decir de algunos, de acuerdos entre patronos, pero es frecuente, en cambio, oír hablar de los realizados entre obreros. Pero quienes se imaginan que las cosas discurren de esta suerte, y que los patronos raras veces se ponen de acuerdo, ignoran tanto la realidad como el asunto.
La riqueza de las naciones
ADAM SMITH
GooglAlcalá

Antes de venirme para Tailandia, me estuve entreteniendo un rato montando un Google personalizado. Aprovechando las funcionalidades de Google Co-op, he configurado en un plis-plás un buscador exclusivo de Alcalá de Guadaíra: GooglAlcalá.
Y, además, he dejado abierta la opción para que cualquiera pueda contribuir a mejorar el buscador: si crees que puede faltar algún sitio interesante que añadir a las búsquedas, siéntete absolutamente libre de hacerlo. Enjoy it!
Este mundo no es mudo
FAUSTO: –Lo único que he hecho ha sido atravesar apresuradamente el mundo. He asido por los cabellos cualquier capricho; lo que no me satisfacía, lo dejaba, y lo que huía de mí lo dejaba correr. No hice más que anhelar y satisfacer mis afanes, y anhelar de nuevo, y así con pujanza he pasado impetuosamente mi vida, grande y poderosa al principio, pero ahora anda ella con tino y prudencia. El globo terrestre me es bastante conocido. Hacia el más allá la vista nos está cerrada. Insensato es quien dirige allí los ojos pestañeando, quien imagina encontrar su igual más arriba de las nubes. Manténgase firme y mire aquí en torno suyo. Este mundo, para el hombre inteligente, no es mudo.
Fausto
JOHANN WOLFGANG VON GOETHE